Marco
teórico
Antecedentes
del tema
La agresión sexual en el
transporte público es un problema que afecta principalmente a mujeres jóvenes y
adolescentes, estudiantes y trabajadoras, de estratos medios y medios bajos,
que usan diariamente los diversos modos de transporte público, la mayoría de
las cuales no dispone de alternativas eficientes para desplazarse por la
ciudad. Son estas mujeres las que están más expuestas, limitándose su movilidad
y necesidad de ocupar el espacio público para desplazarse a su lugar de trabajo
o de estudio.
El acoso y abuso sexual en los
medios de transporte público e infraestructura de acceso son todavía poco
visibles en la agenda pública latinoamericana. El transporte público es todavía
un espacio en donde aún no se aborda el acoso y abuso sexual como expresión de
la violencia de género. El no darle
importancia al problema ha obstaculizado el levantamiento de información y la
generación de suficientes antecedentes.
Esto atenta contra la
posibilidad de un diseño e implementación de políticas de transporte público
más eficientes que aseguren la movilidad de las mujeres en condiciones de
igualdad y seguridad.
Las diferentes agresiones
sexuales producidas en medios de transporte público y/o en la infraestructura de
acceso constituyen, por definición, actos de violencia de género en tanto son
conductas de violencia física o psicológica ejercida contra cualquier persona
sobre la base de su sexo o género que impacta de manera negativa su identidad y
bienestar social, físico o psicológico. En virtud de esta caracterización, la violencia
ejercida principalmente contra mujeres adultas jóvenes, mujeres jóvenes y
adolescentes es asimismo una forma de discriminación por sexo o género,
independientemente de tratarse de prácticas tipificadas como acoso o abuso
sexual, lo cual significa que se vulnera una condición básica de los seres humanos
conforme a lo establecido en la Ley.
En respuesta a las cifras que
demuestran violencia en una forma extrema, INMUJERES desarrolló una campaña que
señala al transporte público de la ciudad de México como un lugar que despoja a
las mujeres de sus derechos cotidianamente y las desmoviliza. En esta campaña
exigieron que los programas de transporte para mujeres fueran reforzados,
argumentando que algunos vagones del Metro y camiones reservados para ellas no
iban a cambiar la cultura, profundamente enraizada, que sostiene la violencia
contra su género.
Como parte de su estrategia
para promover la movilidad de las mujeres en el DF, INMUJERES concentró su
campaña en dos sistemas: el judicial y el transporte. INMUJERES comenzó con el
color de los colectivos de la línea Atenea, pintándolos de rosa brillante y
convirtiéndolos en una campaña pública en favor de los derechos de la mujer.
Además de implementar flotas de camiones y taxis rosas, creó un programa
llamado "Viajemos Seguras", el cual estableció módulos de vigilancia
en estaciones del sistema del Metro, ayudando a las mujeres a reportar
cualquier forma de acoso. Asimismo, se colocaron carteles y anuncios en todos
los medios de transporte público del DF para denunciar la violencia contra la
mujer. Estos anuncios transmiten el mensaje de que "Es nuestro derecho
viajar sin miedo" e incluyen un número telefónico gratuito, habilitado las
24 horas, para reportar cualquier tipo de acoso. Así, "Viajemos Seguras"
actúa como una institución feminista dentro del sistema de transporte,
supervisando todos los asuntos relacionados con las mujeres y la movilidad
urbana en el DF.
Más allá de la
feminización del espacio del transporte público, INMUJERES peleó además para
fortalecer las leyes contra la discriminación y actualmente argumenta que la
violencia hacia la mujer en el transporte es una forma de discriminación que
les impide acceder a los recursos urbanos de la misma manera que los hombres.
Bases
Teóricas.
Implementar campañas de
sensibilización y educación de la población para identificar y detener la violencia
de género, específicamente el abuso y acoso sexual en los medios de transporte
público.
Visibilizar el tema a través
de programas para hombres y mujeres, que eduquen sobre las expresiones y
consecuencias del abuso y acoso sexual. Campañas que apunten a la no discriminación
y la libertad de todo ser humano de ocupar libremente el transporte público. Charlas
en establecimientos educacionales sobre expresiones y consecuencias del abuso y
acoso sexual.
La elaboración y distribución
masiva de volantes, así como el incremento en la colocación de propaganda, en
los cuales se explique de manera sencilla y clara las instancias y el proceso
de denuncia, así como las características de los Programas.
Disponer de propaganda
en los pasillos y vagones de buses y metros a fin de que las personas conozcan
los delitos sexuales tipificados, y las instancias y mecanismos de denuncia. Se
sugiere también la realización de contenidos y su publicación en medios de
comunicación masiva como radio y televisión acerca de los actos que representan
violencia sexual en el transporte público y las consecuencias de estos sobre la
no discriminación y la igualdad entre hombres y mujeres. Implementar campañas
de capacitación dirigidas a policías y autoridades encargadas de la procuración
de justicia a fin de formarlos/as y sensibilizarlos/as sobre el problema de
acoso y abuso sexual, ello con la finalidad de generar en ellos mayores
capacidades y habilidades que generen confianza en las personas denunciantes.
El acoso sexual en espacios
públicos es la conducta física o verbal de naturaleza o connotación sexual realizada
por una o más personas en contra de otra u otras, quienes no desean o rechazan
estas conductas por considerar que afectan su dignidad, sus derechos
fundamentales como la libertad, integridad y libre tránsito, creando en ellas
intimidación, hostilidad degradación, humillación o un ambiente ofensivo en los
espacios públicos.
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